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Plan de AcciÓn para centros de recuperaciÓn
Las poblaciones de tortugas marinas están en declive debido a la compleja combinación de amenazas que las afectan a lo largo de todo su ciclo biológico. En el Mediterráneo, se encuentran amenazadas en todo su rango de distribución debido a la pérdida de su hábitat, captura accidental en pesquerías, contaminación, etc. La especie más abundante en nuestras costas es la tortuga boba que está protegida por nuestra legislación y está citada como “en peligro” por la UICN.
A pesar del esfuerzo de la comunidad científica y de las organizaciones de conservación, aún hoy, existen muchos vacíos en nuestro conocimiento sobre la dinámica poblacional de las tortugas marinas. Esta falta de conocimiento sobre su biología frena los esfuerzos de gestión y conservación. Como consecuencia, los esfuerzos de conservación se orientan a temas no prioritarios y provoca la toma de decisiones inapropiadas.
Los centros de recuperación como el que inaugura CRAM en 2010 trabajan para recuperar a los individuos que han varado o han sido capturados accidentalmente por la flota pesquera. Para asegurar la conservación de estas especies a largo plazo, la Fundación CRAM, con la colaboración de Obra Social Caja Madrid, va más allá mediante la obtención de información clave sobre la población de tortugas marinas del Mediterráneo a partir del estudio de los individuos que ingresan en el centro, y que implantará cuatro líneas de trabajo que reforzarán notablemente la labor de conservación del nuevo Centro de Recuperación.
En primer lugar, se llevarán a cabo estudios genéticos de las tortugas varadas o capturadas a lo largo del litoral catalán para determinar su origen, es decir, conocer a que población pertenecen (origen Atlántico o Mediterráneo) e incluso determinar sus zonas de nidificación. Estos análisis del ADN se están utilizando cada vez más en los estudios de investigación para lograr modelos de la población fiables y que permitan un plan de gestión y conservación eficaz.
En segundo lugar, se estimará el ratio sexual de la población mediante la determinación del sexo de las tortugas que ingresen. En individuos juveniles o sub-adultos no se pueden diferenciar los individuos machos de las hembras a simple vista. Este dato es esencial para los estudios poblacionales pero es difícil de determinar en animales salvajes lo cual hace que las figuras aportadas por los centros de recuperación sean de mayor importancia. Saber la relación de hembras y machos, y detectar a los ejemplares reproductores, aporta mucha información sobre los ciclos vitales de la especie. En este proyecto CRAM busca determinar el sexo de los pacientes del centro de recuperación usando siempre los métodos menos invasivos.
La tercera línea de trabajo que plantea el proyecto es el seguimiento de las tortugas liberadas mediante marcadores vía satélite. La telemetría por satélite es la herramienta más eficaz para el seguimiento de los movimientos de larga distancia y proporcionan además información de otros parámetros de comportamiento de estos animales una vez liberados. Conocer la migración y comportamiento de los individuos liberados ayudará a entender la distribución de estos animales en el Mediterráneo y incluso a promover la conservación de zonas importantes para la especie que no se consideraban prioritarias hasta la fecha.
Por último, se aprovecharán las instalaciones del nuevo centro para exponer paneles informativos sobre el estado de las tortugas marinas, las amenazas que las afectan y las acciones que plantea el proyecto. Además, se editará y distribuirá un protocolo de actuación para otros centros de recuperación, investigación y administraciones competentes. No debemos olvidar que las campañas de divulgación tanto a nivel técnico como social sobre el estado de conservación de las especies amenazadas son también un paso clave para la recuperación de sus poblaciones.
Este proyecto se desarrolló gracias a la colaboración de La Fundación CRAM, y con la colaboración de Obra Social de Caja Madrid. |
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